Adiós a las calles
Desde sus principios,
la saga Need for speed trataba una conducción de corte arcade en la que el elemento principal corría sobre el tapiz de la carreras callejeras, huyendo así de la policía armados con nuestros flamantes deportivos y cometiendo las más temerarias maniobras.
En los últimos años, Electronic arts nos ha hecho llegar una nueva entrega metódicamente lanzada cada campaña navideña, y
sus esfuerzos por reinventarla han ido dando como resultado algunos títulos que merece la pena rejugar y que, en sus tiempos, significaron un impacto para los jugadores que todos recordamos.
Hubieron tres entregas principales, además de otras tres adicionales que apostaban por novedades en el sistema de daños y añadían algunos extras jugables, o simplemente recurrían a una constructora como reclamo. En ellas,
el patrón de juego se regía a un mismo sistema que comenzaba a mostrar claros síntomas de falta de ideas. Pero llegado el preciso momento, sus creadores
supieron renovarse y nos ofrecieron varios episodios repletos de interesantísimas novedades, que colocaron a la saga en un lugar francamente especial para los amantes de la velocidad.
Las versiones "Underground", "Underground 2" y "Most Wanted", (dejando de lado la decepción que supuso "Carbono") plagaron nuestras retinas de elementos tunning y cultura Underground, causando un giro radical en la jugabilidad y estética de la saga, además de
atraer una grandísima cantidad de nuevos afiliados a la franquicia, "Need for speed".
Pero como ya se llevó a cabo en su dia,
la saga vuelve a dar un importante giro en su planteamiento. En "Pro Street", abandonamos la conducción arcade y la ilegalidad de las calles para convertirnos en pilotos profesionales, que muestran sus habilidades ante el entusiasmado público de cada uno de los eventos a puerta cerrada que deberemos recorrer para llegar a ser los mejores.
La cuestión es si ésta vez el cambio de aires supone un punto de inflexión tan válido como lo fué en su dia.