La obra cumbre
En el mundo del videojuego las siglas
"MGS" no tienen lugar para el desconocimiento. Todo gamer sabe a lo que nos referimos al pronunciarlas, conoce el significado, es consciente del legado prestado a sus fieles seguidores, de la enorme calidad de la que hablamos.
Este hecho no es arbitrario. Y no lo es por que en el contenido se ha puesto todo el mimo, la esencia, el talento y la perseverancia que le prestaría un buen pintor a su mejor obra. Dotándola de unos tintes cinematográficos impresionantes, un despliegue técnico soberbio, una trama que pasará a la posteridad y unos personajes tan memorables y carismáticos que casi funcionan por si solos.
Es así como
Hideo Kojima y su equipo han conseguido que cada nueva entrega de la saga lleve consigo un auténtico revuelo mediático y una buena presencia de la fidelidad y confianza de los usuarios. "MGS" es ya un mito, una franquicia que vende plataformas y genera una profunda marca genérica entre su propia identidad y todo lo demás.
Bajo este intenso tapiz
"Metal Gear 4: Guns of the Patriots" llega a las estanterías tras dos largos años de innumerables rumores y en general una constante presencia en eventos y medios especializados. Especialmente el hecho de que esta cuarta entrega sea exclusiva del sistema "PS3" también ha contribuido a debatir sobre su validez, incluso muchos meses antes de conocer los resultados.
La atención respecto a "Metal Gear Solid 4" siempre ha sido como la más intensa de todas.
No hay lugar para más malinterpretaciones ni perversos rumores. Kojima nos proporciona la guinda personalizada en la última experiencia de su trabajo más ambicioso y talentoso, con la esperanza y convicción de que no dejará decepcionado a nadie.
El suspiro final de Solid Snake, el destino de un arma creada para la guerra que desea por todos los medios cumplir con su cometido, destruir un sistema del que formó parte desde el principio.
Desde hoy comienza la era del final de un mito.
La obra cumbre.
¡Menéame!