No existen los accidentes
Po es un panda cualquiera. Durante generaciones su familia ha portado en la sangre el don del arte y dominio en la preparación de los fideos, por tanto se espera y desea que él continúe la tradición y cumpla con su consecuente destino culinario.
Nada tan lejos de los sueños más íntimos del exótico plantígrado, quién cada noche emula en su mente como surca los valles del mundo siendo respetado como un legendario y temido maestro del
Kung fu, cuando lo cierto es que su patosidad y débil personalidad lo alejan demasiado de poseer el talento necesario para tales menesteres.
La hora de la elección del
"Guerrero del dragón" por parte del venerable maestro Oogway va a tener lugar en el templo sagrado. Po se las ingeniará para entrar en escena buscando presenciar el momento, pero un sorprendente hecho cambiará el destino, no sólo de él mismo, sino de cada uno de los habitantes del valle y de la misma historia de tan bello arte marcial.
"Kung Fu Panda" personifica un nuevo caso de tándem "film-videojuego" que tantas veces hemos presenciado a lo largo de los años y tan pocas alegrías han aportado. Durante el análisis comprobaremos si nos hayamos ante un caso especial o, por el contrario, se continúa basando en la devoción por el film más que en ofrecer un producto que realmente merezca mínimamente la pena.
¡Menéame!